Editoriales

Con patín es otra cosa

Por GONZOTDF

Veo en las redes sociales que este domingo abre la pista de patinaje que está en el centro de Ushuaia, a escasos metros de la bahía encerrada.
Este año me voy a animar y voy a aprender a patinar sobre hielo. Si ya no damos golpes en la vida sin hielo, no veo porque no intentarlo.
Cuando le pregunto a mi compañero del gimnasio si es muy difícil patinar me dice que si, pero que si voy sin miedo voy a salir andando.
-Igual antes era más difícil, se patinaba en la bahía encerrada, que se congelaba- me dice mientras hago sentadillas y él toma un sorbo de agua de su botellita- Imagínate que se te podía romper el hielo y te ibas para el agua fría. Una vez a mi primo más grande se le rompió el hielo.
-¿Cuál primo, el que viene aca solo los sábados?- le pregunté intrigado.
-Sí. Cacho. Él me parece que conoció a Tachuela Oyarzún. Viste que así se llama la pista. Bueno, parece que te enseñaba a patinar de onda. Un personaje dicen. Preguntale que seguro te cuenta.
Cacho se mantiene en forma. Debe tener unos 60 años y cuando viene cada sábado transpira hasta quedar empapado. Creo que además hace trail.
-Hola Cacho ¿cómo andás?
-Que haces pibe. Todo bien. Entrenando un rato.
Le comento que su primo me contó que conoció a Tachuela y le pregunto como era patinar en la bahía de Ushuaia.(¿Por qué no se congela más? ¿Qué pasó?)
-Si, Tachuela era un personaje muy querido en la ciudad. Nos enseñaba a patinar a mí y los demás chicos, me parece verlo: era petiso, usaba una boina negra y pantalones rojos de esquiador, esos que tiene algunas partes como acolchadas, en las rodillas por ejemplo. Parecía uno de esos policías de las patrullas de ruta de las películas yanquis, viste; con sus anteojos espejados, las manos atrás de la cintura y recorriendo la pista con una elegancia francesa. Hacía siempre la palomita y otra pirueta buenísima- dice entusiasmado- se agachaba, estiraba una pierna y haciendo un equilibrio perfecto, agarraba el filo del patín con la pierna extendida, recta. Una vez lo quise hacer y terminé desparramado a los 2 metros- Cacho se ríe y se seca la transpiración con una toalla minúscula- le enseñaba a los niños más chiquitos a caminar en el hielo y después los llevaba a toda velocidad sobre sus hombros. Era un divino.
Yo quería saber más y le consulté si era verdad que habían subido un auto a la bahía congelada y el hielo se la banco perfectamente sin que pase nada.
-Si es real, pero eso fue bastantes años antes. Cuando en Ushuaia hacía frío de verdad. Se podía cruzar la bahía de punta a punta, te ponías los patines enfrente del cementerio y llegabas hasta La Misión baja. Ponían tachos de 200 litros acostados y nosotros los saltábamos. Iban agregando uno al lado del otro y creo que el récord fueron saltar 4 tachos. No me acuerdo quien lo hizo.
Cacho también me cuenta que se quedaban hasta la noche y los autos iluminaban con sus faros la bahía para que los patinadores vean en la oscuridad. Y que a veces se hacían grietas en el hielo (se escuchaba el ruido y todo) y si justo el patín se te metía en la rajadura te dabas un flor de golpe.
-Es muy lindo patinar. Al principio duelen los pies. Pero es una sensación inolvidable. Seguro nos vemos por la pista- me dijo despidiéndome porque empezada con los burpees.
Mi amigo Juani, cuando estábamos saliendo del gym me cuenta una última anécdota:
-Una vez me caí corriendo una carrera. Era hasta unas latas que marcaban los límites del hielo seguro. No podías ir más a allá de ese mojón porque existía el riesgo de que se rompa. Me golpeé la rodilla y se me hinchó bastante. Entonces así nomas, con los patines puestos, cruce la Maipu y llegué hasta el Hospital y me revisaron la rodilla.
-¿Fuiste con los patines puestos? -le pregunté incrédulo.
-Sí. Estaba todo congelado ¿No me crees? Buscá la Refalosa de los Patines de Raulito Vargas, ja ja- Se rio mientras se subía al auto.
«Yo quiero andar en patín por la calle San Martin» dice la canción Refalosa de los patines. En realidad es una canción mendocina, pero aca la cantó en un concurso el pequeño Raúl Vargas en el año 1979 y quedó inmortalizada en el disco Cantaniño 3
Si se puede patinar en la calle San Martin, entonces en la Maipú, también. Suena lógico.

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