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¿Compro una pizza o voy a votar?


Por GONZOTDF

No sabemos como pasó. Pero pasó. Otra vez tenemos que ir a votar, en este caso, por la modificación de la Carta Orgánica municipal de la ciudad de Ushuaia, cuya versión original data del año 2002.
Parece que urge hacer algunas modificaciones ya mismo, cosa que no nos agarre el año que viene con una «consti» obsoleta.
Leo un poco de Carta Orgánica vigente y veo que en su preámbulo invoca la protección de Dios: ¿La nueva Carta Orgánica versión 2022 también pedirá a un ser supremo que nos proteja?
Hay varias listas entre las cuales elegir y si fuera por la originalidad del nombre me quedo con «Unidos por Ushuaia», es como que explica per se que se unieron para, bueno por, este evento tan importante para (ahora si) la ciudad más austral. Es una variante que quizás logre engañar a algún desprevenido fan de Juntos por o Republicanos Unidos.
Por otro lado, el nombre con menos punch es «Hacer un nuevo país desde el sur».¿Te imaginás el papelón de salir y decirle a un fiscal: «No hay más boletas de (en voz muy baja, casi susurrando) Hacer un país (y ahora ya inaudible) desde el sur»?
El nombre más curioso a mi modo de ver las cosas es el casamentero «Si, Ushuaia». Y ya puede besar al velo de novia.
A todos los fanáticos del show y la televisión nos hubiera gustado ver un debate con los candidatos, sus asesores y su gente de prensa llegando a canal 11 para tener su minuto de respuestas en el aire. ¿Qué candidatos discutirían acaloradamente casi hasta terminar a los gritos? ¿Cuál se pasaría siempre de los tiempos estipulados? ¿Quién moderaría los debates? ¿Quién es hoy la o el periodista/conductor más respetado y creíble de Ushuaia? No lo sé. Pero pueden dejarlo en sus comentarios, gracias.
No me gusta cuando dicen «la fiesta» de la democracia. Fiesta para mí es otra cosa: música, unas cervecitas bien heladas y algunas canciones de Patricio Rey. Pero hay fiestas y fiestas y dejemos a cada uno divertirse como más le guste.
Hay muchos ciudadanos que no saben qué se vota este domingo. Parece también, que esos mismos vecinos ¡Ni siquiera saben que se vota! Los porcentajes de concurrencia confirmarán este rumor que preocupa no solo a algunos candidatos, sino a los que creemos que la democracia es la única opción y la tenemos que cuidar. Pero sincerémonos de una buena vez: ¿Cuánta gente iría a votar si no fuera obligatorio?
Otro tema que esta semana se hizo rotar fuerte en los medios de comunicación, y que está relacionado con no ir a votar, es la multa: si omitís meter tu voto en la urna, la suma que tendrás que abonar es de $1600. Nadie sabe muy bien como te la cobran, pero las deudas no se perdonan, así que, paganini. Con esa plata prefiero comprarme una rica pizza con rúcula y parmesano.
También me gustan mucho las notas de los rituales que tienen los candidatos el día de las elecciones: donde desayunan, si le llevan medialunas o bolas de fraile de ayer a los fiscales de mesa. Que almuerzan, esto debe ser en familia, obvio, si no que clase de valores nos estás transmitiendo, ¿no? Y por último, donde se esperan los resultados y como va a estar lookeado el búnker. Ahí es donde se percibe si los resultados fueron buenos o si hubo que levantar campamento rapidito nomas. Lamentablemente, la prensa vernácula no es muy adepta a estos informes.
Mañana como siempre votaré en la otrora, imponente y ahora descascarada, Escuela Provincial 30, Oshovia. La que parte avenida Alem al medio, tiene la parada de la linea E en la puerta y está ahí, al pie de la montaña, enfrente del Centro de excombatientes de Malvinas. Así que no me puedo equivocar. Nos vemos mañana, votando.

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