Editoriales

Morir en las redes

Por GONZOTDF

Son las 5 de la tarde y hace frío. El otoño recién llegó, pero como siempre trae un poquito del invierno pegado en la suela de sus borcegos. Mientras pongo el agua para tomar unos mates (sigo usando la pava de aluminio y la hornalla, no me vengan con la pava eléctrica que me parece una modernidad diabólica). Agarro el celu y me pongo a pispear que hay de nuevo en el bendito e infinito feed que me ofrecen la redes sociales.
Otra necrológica: ¿se está muriendo más gente o el algoritmo me está mostrando las publicaciones de las funerarias locales?
Parece que el anuncio de las muertes de nuestra comunidad arribó a las redes en plena pandemia (o al menos ahí lo noté, esto es casi una obviedad) y se quedó.
«Aviso de fallecimiento». Tres palabras que enseguida incitan a la curiosidad: ¿quién era? ¿Lo conocía? ¿Está la foto? ¡No lo puedo creer, lo vi la semana pasada!
La muerte, tan temida, tan incomprendida. Nos va a llegar a todos y saldremos con nuestra última foto en redes. Juntaremos algunos comentarios y otros tanto me gusta.
En la ciudad hay dos casas de sepelios y ambas están en redes sociales.
La más antigua, «Ramón Oviedo» tiene sitio web con FAQ (preguntas frecuentes) y un eslogan claro: «Las buenas decisiones se toman en vida»
La segunda opción es Casa Manantial, su lema es «En los momentos difíciles nos encargamos de todo». No tiene sitio web.
Ambas funerarias tienen Facebook e Instagram. Se abordan de distintas formas y tienen sus perlitas ocultas.
¿Cuál será el protocolo en Facebook para comunicar los decesos de vecinos de nuestra comunidad? ¿Se comparte la publicación? ¿Se pone me gusta o cara triste? Supongo que todavía no hay código claro y lo más utilizado es escribir un conservador QEPD.
Instagram tiene una curiosidad: mientras que la casa Ramón Oviedo publica los obituarios con fotos en las historias únicamente, Casa Manantial usa directamente el feed de la cuenta (aunque también publica lo mismo en las historias)
Llama la atención que en la cuenta de FB de Manantial podemos ver una nota: «Robert Pattinson invitó a almorzar a una fan que lo acosaba», del portal univision.com que desentona entremedio de seres que están siendo llorados. Inmediatamente más abajo, vemos que, producto de un etiquetado amigo, está a la venta un flash Nikon.
En el Facebook de Oviedo, quizás mejor cuidado, podemos ver la sección #tumbascelebres, donde nos cuentan curiosidades de tumbas de personajes famosos como por ejemplo Shakespeare. Al menos me enteré de que al parecer lo enterraron con obras inéditas.
Quien también tiene una sección necrológica es el diario Prensa Libre. Un sencillo diseño y el tradicional «Enlutan a familiares y amigos» acompañan a la foto del reciente fallecido.
Por la pandemia, en algunos lugares se hicieron cementerios virtuales, camposantos digitales de 0 y 1 que no son tan distintos a las publicaciones anteriormente mencionadas y tenían como objetivo recordar a las víctimas de coronavirus que no podían ser debidamente enterradas.
Me pregunto que foto me gustaría que pongan en las redes sociales cuando me muera. Creo que todavía no me la saque. Pienso en dejarla elegida. Una foto mirando fijo a la cámara, sonriendo, mostrando los dientes y sacando la lengua, haciendo fuck you. Siendo mi propio Luca Prodan.

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