Editoriales

Los huevos del fin del mundo

No sé como pasó, pero nuevamente es Pascua, Prácticamente el único momento del año en que para un profe de body combat, está bien visto comer chocolate. Mi humilde opinión es que hay que aprovechar las oportunidades que te da vida. Voy a comprar un huevo de pascua para este domingo: ¿por dónde empiezo la búsqueda?
El sentido común me dice que el primer sondeo lo tengo que hacer en el supermercado. Una buena técnica es esperar hasta el mismo domingo cuando generalmente llega el muy querido 2×1. Entro al supermercado de origen francés y lo primero que tengo que aceptar es que ya llegué tarde. Quedan las mínimas opciones: un 2x$2500 de 220 gramos de huevo de chocolate Bariloche (justo aca en Ushuaia, ¡qué ofensa!). De una góndola completa que había ayer a menos de un tercio en 24 horas.
El supermercado con más sucursales de la ciudad tiene una góndola colmada de opciones y el 70% de descuento en la segunda unidad: huevo bon o bon de 53 gramos queda a $538 cada uno. Huevo Nugaton de Bonafide queda a $455 cada uno. Muchas opciones pero muy pocos gramos. Unos huevitos, bah.
La segunda opción, sin lugar a dudas, debería haber sido la primera: las chocolaterías de la ciudad: las tradicionales y las más nuevas.
En avenida San Martin las vidrieras no demuestran un particular interés por las pascuas. Nada nos hace notar que estamos en esta fecha. La gente, en su mayoría turistas, camina tranquila, muy abrigada con gorro y campera de invierno. Aunque pasa un joven con remera de Nirvana y pantalón corto. La noble juventud fueguina.
No se ve ese espíritu navideño ni de San Valentín con floristas en las esquinas.
La chocolatería con más historia en la ciudad es Laguna Negra, tiene treinta y tres años en la avenida principal. Su vitrina muchas veces es contemplada por fanáticos de lo dulce y regional. Como la más conocida, sus precios son acordes a su prestigio: el huevo más chiquito ronda los $1800 y un huevo tirando de mediano a grande está unos $7500. Me gusta la opción «huevos amargos».
A mitad del centro ushuaiense venden los huevos de chocolatería Smechen, se ven apetecibles y están 2x$900. Son exhibidos en una pequeña carreta marrón fileteada, de letras y ruedas blancas que está colocada sobre la vereda.
Por último, las opciones que en la temporada de inflación incesante se hizo más popular: los huevos caseros que se venden vía redes sociales o en la calle.
Veo que en la esquina de Magallanes y Rivadavia hay un muchacho joven, un estudiante a primera vista con un cartel de letras fluorescentes que dice «Huevos 2×1000». No es un mal precio. Para mi sorpresa vuelvo a cruzar a otro joven(mismo cartel, mismo precio) a unas cuadras y supongo que son de una secta o de un colegio secundario que está juntando fondos para algo. Craso error, al consultarle a un vendedor me dice que son de una chocolatería que tiene un local en pleno centro. Les confirmo que en el local-carreta salen 100 pesos menos.
Los huevos facebookeros tienen mil opciones, de 18 cm, de 50 cm, con rocklets, con gomitas, con malvaviscos, personalizados: nombre y rellenos de chocotorta o crema oreo.
Hay precios acordes a todos los bolsillos.
Pero me queda un último recurso: preguntarle al pastelero más reconocido de esta ciudad: se llama Adrián y es un verdadero artista de «le chocolat», trabaja en un hotel top de la ciudad más austral del mundo y está a punto de abrir su propio local en pleno centro. De un breve diálogo que tuve con el gran chocolatero puedo sacar un par de conclusiones:
-Hacer un huevo en casa sale como mínimo 700 pesos el kilo.
-El chocolate que tengo que elegir para tener una mejor calidad es el cobertura.
-¿Otro chocolatero mágico? Sergio Gonzalez.
Hay opciones y chocolates para este domingo, hay. Como diría Cristina: Mocca chocolata ya ya.

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