Editoriales

“Un paseo lento en aerosilla”

Si hay un lugar extraordinario en nuestra ciudad para visitar para hacer senderismo, para ver la ciudad en su totalidad o para en invierno esquiar, es el Glaciar Le Martial.

Nombrado así por el capitán de la embarcación La Romanche, Louis Ferdinand Martial, comandante de una expedición científica francesa entre 1882-1883, cuyo fin era observar el tránsito del planeta Venus (según Wikipedia) y que también se estudió meteorología, magnetismo, fauna, flora, geología, etnografía y que logró observar las costumbres de los yámanas del cabo de hornos, como por ejemplo sus cantos. Aquella expedición completó el relevantamiento hidrográfico de la zona de la isla Hoste y sus alrededores.

Nombrada  área protegida “Glaciar Le Martial” mediante Ley Territorial N° 434 en 1990. 

Un encanto particular de este lugar ha sido la aerosilla instalada en 1980 y llegó a contar, hasta marzo del  2014 (que fue la última vez que se usó) con 100 sillas dobles y un recorrido de 1.180 metros.

En el año 90 fue concesionada por primera vez al Sr Carlos Padín. Por esa autorización hubo una presentación judicial que contrariaba esa concesión. La salida salomónica, fue que el uso lo administre el propio Instituto de Turismo, actual INFUETUR.

En el 2013 el Presidente del INFUETUR, Marcelo Echazú, decide concesionar la aerosilla, bajo el argumento de que daba 2 millones de pérdidas anuales, que los trabajadores cobraban abultadas horas extras, y que generaban permanentes conflictos, no dando una imagen positiva hacia el turismo que necesita previsibilidad y calidad.

Una denuncia en Fiscalía de Estado, hace que intervenga el INTI. De ahí se desprende que el medio de elevación no podía seguir funcionando bajo las condiciones en las que se encontraba. 

En el 2015, en plena campaña política, el tema de la aerosilla fue un caballo de batalla para apuntar la gestión de Ríos, tanto es así que Walter Vuoto en su campaña como intendente, llevó adelante como principal proyecto (así aparecía en un folleto y en su Facebook personal) recuperar y potenciar la aerosilla del Martial. Enfatizaba que es una decisión política de hacerse cargo del problema (sic) para ponerla en marcha. 

En la era bertonista, Luis Castelli, luego de licitaciones desiertas en el 2015 y 2017, por el alto costo de inversión, explicó que “la concesión será por un periodo de 20 años con posibilidad de prórroga; e incluye todo el espacio actual del Centro de Montaña Glaciar Martial, edificio de base, medio de elevación, plataforma superior, pistas y senderos”

Entre los requisitos del pliego estaban indicadas actividades y servicios que deberá prestar el concesionario, como por ejemplo tarifas, horarios, pases de cortesía, programas comunitarios de recreación y deporte, entre otros puntos.

Esto último es esencial, porque es lo que le faltó detallar con mejor destreza a quién ganó la licitación.

Castelli dijo en aquel momento que la inversión superaría los 350 millones de pesos y para el 2020 ya estarían culminadas las obras del centro Invernal y en condiciones de ponerse en funcionamiento. 

Pero en el medio pasaron cosas… la obra no está iniciada, más allá de la pandemia, y la posible excusa de la veda invernal que utiliza la UTE ganadora compuesta por Dialal S.R.L. y F.R. Inversiones SRL.

Recordamos que Dialal SRL fue denunciada en su momento como una firma que no tenía solvencia para participar en esta licitación. 

Dialal SRL, según un informe de la ONG La Lupa, indicaba que muchos de los contratos que ganaron en el Gobierno de Mauricio Macri, no se podía ver el justificativo de millonarias contrataciones de servicios de consultoría, haciendo sospechar la poca transparencia al contratar esta firma.

Aún así ganaron la licitación.

Por fuentes consultadas por ChimangoNews.com.ar hasta ahora no compraron los medios de elevación (la licitación se gana en mayo del 2019) y en el medio, con la pandemia que frenó toda obra, deciden cambiar los medios de elevación: la primer oferta fue la marca Poma con aerosillas nuevas cuádruple; luego ofertaron unas telecabinas usadas y finalizaron el ofrecimiento al INFUETUR con aerosillas marca Bartholet. En todo caso aún ninguna de estas fueron compradas.

Podemos decir que el Estado por un lado tenía para controlar a partir de la concesión efectiva (dada en mayo del 2019) 240 días de instalación del medio de elevación. Lo que se dice que en enero del 2020 deberían haber estado instaladas. Técnicos del INFUETUR hacen esta observación para que la empresa sea multada o directamente retirada la concesión. Todo figura en el expediente. Igual se siguió con la concesión y sin aplicar las multas.

En el medio la empresa dice que hay que tener en cuenta los días de veda invernal. Pero aun así en marzo deberían haber estado instaladas al menos las bases de los pilotes. Nada de eso se hizo. Sólo se tiraron árboles para mejorar un poco los caminos de ascenso y tampoco se mejoró la infraestructura entre otras inversiones comprometidas. 

Fuentes oficiales del INFUETUR, reconocen que la empresa no ha cumplido, pero el inicio de un proceso judicial/administrativo hará que nuevamente la posibilidad de contar con la inversión se empantane haciendo que la lentitud de la Justicia de nuestra isla atente contra la posibilidad de contar con el medio de elevación en lo inmediato.

En estos días el Tribunal de Cuentas debe determinar si la oferta realizada por la empresa de extender la línea de aerosilla (400 metros más allá de la antigua base de la aerosilla) y mostrando voluntad de realizar la obra, es suficiente para darle continuidad a la UTE concesión que ya tienen. 

Si eso fuese aceptado, y realizado los trámites de rigor, Dialal S.R.L. y F.R. Inversiones SRL, en 30 días deben mostrar que giraron los dólares a Bartholet por la compra de las aerosillas. Si en estos 30 días no muestran la voluntad, caerá la concesión.

Todo un entramado de una UTE que se mostró insolvente desde el principio, que la voluntad no estuvo a la altura de las circunstancias, ya que aun en pandemia, en mayo del 2020 las obras estaba habilitadas con protocolo. Se sabe que la montaña es difícil, pero eso no justifica que no se haya invertido con anterioridad. 

Acá el negocio según algunos portales (por ejemplo minutodecierre.com) estaba claro que lo debían obtener estas empresas con una gran relación con aquel gobierno nacional y funcionarios de Bertone. 

Los técnicos y trabajadores del INFUETUR todo el tiempo advirtieron la situación, resguardado el patrimonio del Estado. La gestión saliente, dio excepciones a todo lo que para ellos pensaban que era una traba. La actual está tratando que no quede trabado, pero aun así sin aplicar las multas correspondientes. 

En todo caso de seguir con la obra se espera que fines del 2022 esté la aerosilla funcionando.

La combinación de empresarios especuladores y funcionarios de fácil entrega a los cantos de billeteras, hacen que nuestra isla sea un paraíso para malgastar nuestros impuestos y esfuerzos en nombre de cierto desarrollo que el Estado no podría hacer con inversión propia, dejando que la guita y el crecimiento propio se lo lleven “los de afuera”.

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