Editoriales

Al ritmo de las elecciones, el que sabe bailar siempre es el de más arriba

Candidato que: repite; vuelve; es peronista; es radical; del MPF; del PRO; nacida acá; veterano.

Nacido por allá; todos juntos; juntos por todos; solitaria como siempre; el hijo de.

Quienes nunca van a llegar; la opción siempre está: blanco, nulo, no voy.

Agrupaciones inventadas que quieren un plan de 30 mil pesos para repartir boletas. No alcanza. Pero vale.

Periodistas que nos codeamos por la plata de campaña. Qué la torta venga con merengue. Aunque sea me toque una migaja.

¡Ah sí! 19640, 19640, subregimensubregimen. “¡Decilo de nuevo sin tanto zoom!”. Foto para campaña. Entrega de medallas. Ahí la “delegada”.

Metele un poco de noticias falsas en las redes: “Según la consultora de tu amigo   aquella gana y el otro, también”.

Que los proyectos son siempre los mismos. Que presentaron no sé qué cantidad de leyes que nadie conoce. Que los proyectos nuevos, son viejos. Quienes no dijeron ni una palabra en el recinto, no van a gastar mucha saliva si entran de nuevo.

La rosca. La resaca. Lo ratón. La rata. Que somos anti, que estamos unidos.

Empresarios, siempre funcionaria, siempre dueña/propietaria. ¡Ah! Pero hablan de trabajo.

Abogado defensor de cuatreros. Cuatreros, tratando de defenderse.

La provincia, bien gracias. Siempre atados al humor de buenos aires. La foto es con los, las y les de allá.

Durito, un escarabajo, ese bicho que ve todo desde el suelo con una gran claridad en los cuentos del zapatismo, dice sobre el dinero mundial y la política:

“Y entonces los políticos ya no sirven para mandar, porque ya no mandan de por sí, porque el que manda es el dinero mundial. Y entonces los políticos se hacen tenderos, o sea son los que se encargan de la tienda que antes era un país, o sea una casa de una gente. Y los políticos de antes ya no sirven para atender la tienda y es mejor poner otros que sí estudian y aprenden a ser encargados de las tiendas. Y éstos son los nuevos políticos, o sea que son tenderos. Y no importa pues si no saben nada de gobierno, sino lo que importa es que sepan atender la tienda y den buenas cuentas a su patrón que es el dinero mundial. Entonces en los gobiernos de los países destruidos por la globalización del poder pues ya no hay políticos, sino que hay tenderos. Y ahí, en las tiendas que antes eran países, las elecciones no son para poner un gobierno, sino para poner un tendero. Y entonces ponen a competir, o sea a pelearse entre sí, a gordos, flacos, altos, chaparros, de diferentes colores que empiezan a hablar y a hablar y pura habladuría, pero nada que dicen lo más importante, o sea que todos son diferentes en su cara, pero todos son iguales en que van a ser tenderos”.

Tanto biri biri sin escrúpulo,  representantes del pueblo al que no representan, donde a  todos y todas nos meten en un pantano solo para elegir a los tenderos de lo que ofertan nuestra vida al gran poder del 1% de los más ricos del país y del mundo.

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